A pocos días de la primera vuelta presidencial en Colombia

Cuando quedan menos de 5 días para la primera vuelta presidencial en Colombia, compartimos algunas reflexiones sobre el panorama electoral, que merecen una reflexión por parte de ciudadanos, líderes públicos y colegas del gremio.

En primer lugar, hablamos de unas elecciones históricas, en el sentido en que, por primera vez en la historia reciente del país, el debate que define quién es el próximo presidente no es el modelo de guerra que se va adoptar. Hoy los ciudadanos tienen su foco puesto en la economía, la corrupción, la inseguridad ciudadana y el desempleo, temas que pasaron a un segundo plano en el 2002 cuando se habló de cómo derrotar a la guerrilla de las FARC y Paramilitares; en 2014 cuando se habló del Proceso de Paz o en 2018 cuando el foco fue la oposición al Acuerdo de Paz firmado en La Habana. Hoy esos no son el tema que va a definir hacia dónde vamos como país y si nos subiremos al bus del socialismo del Siglo XXI, que llegó en el último año a Perú por la profundidad crisis de institucionalidad; a Chile después del “Estallido Social” o a Honduras tras 12 años de un gobierno neoliberal y que presuntamente tiene fuerte nexos con el narcotráfico. Por eso, no debemos desconocer el temor latente de terminar como la vecina Venezuela que aflora en los más recientes estudios de opinión hechos en el país y el negativismo y la frustración con la que los colombianos irán a las urnas el próximo 29 de mayo.

Sin lugar a duda las campañas políticas han propiciado un ambiente de polarización entre Gustavo Petro—quién por segunda vez acude a la contienda y quien en la búsqueda de superar su techo electoral de 8.040.449 votos ha buscado alianzas lejos de sus pilares ideológicos—y Federico Gutiérrez—quien llegó a la competencia casi que sin quererlo y sin esperarlo y representa, así se empeñe en negarlo, la continuidad y el voto útil—, que a día de hoy tienen como desafío conquistar los votos de Sergio Fajardo, quien en esta recta final ha perdido al menos el 40% de sus apoyos políticos y no logró despejar en las encuestas.

El panorama no es del todo claro, si bien todos los candidatos quieren apropiarse del cambio que van a representar para el país, ninguno ha logrado conectar con los ciudadanos de manera efectiva. A 5 días de la primera vuelta, los discursos de todas las opciones carecen de fondo y se limitan a la descalificación, los ataques y la pelea de egos, dejando con posibilidad al outsider de la contienda—Rodolfo Hernández—de cambiar el escenario de la segunda vuelta, y con más dudas que certezas frente a lo que hará con el país.

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