ESTRATEGIA PARA UN PROYECTO POLÍTICO EN CUATRO PILARES

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Por: David Mateus, asesor político

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¿Estrategia? Actualmente se habla mucho de estrategia. Posiblemente alguna vez pensamos que la estrategia era algo así como la fórmula mágica para alcanzar la victoria, sin embargo, a medida que avanzamos en un proyecto político, nos damos cuenta que la mejor estrategia es tomar decisiones adecuadas y ser capaz de rendir cuentas por ellas.

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Ahora bien, ¿cómo podemos tomar decisiones adecuadas?

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  1. Escoger al mejor equipo
    Hay que entender que los diplomas son importantes, pero también lo es el don de gentes, el ser servicial, el tener la capacidad de ponerse en los zapatos de la comunidad, la experiencia en oficina y en terreno, la creatividad, la capacidad de comunicarse bien con los demás, la fe, la estima propia, el cumplimiento, el mantenerse informado, la
    honestidad.
    Por eso una pregunta clave que debe hacerse el líder del proyecto político, es: ¿De qué tipo de personas quiero rodearme para alcanzar la victoria?
    En el ejercicio de la política real el liderazgo debe ser integral, es decir, de poco sirve un colaborador con posgrados si le resulta incómodo compartir con la población vulnerable, y de poco sirve un colaborador creativo si no es cumplido con sus deberes.
    Algo fundamental es la buena comunicación. Dicho de otra manera, si hay una falla que debe evitarse a toda costa en un equipo, es la mala comunicación, y por ello se deben establecer acuerdos al interior del equipo que garanticen que todos estén al mismo nivel comunicativo.
    El líder del proyecto debe tener plena disposición para escuchar a sus colaboradores, ya que por algo los escogió. Es él o ella quien toma las decisiones, pero debe consultar con el equipo los distintos puntos de vista. Es bueno recordar que el líder del proyecto primero tiene que ganarse el corazón de sus colaboradores, si quiere que ellos vayan “a muerte” con él. El liderazgo no se impone, sino que se inspira.
  2. Estar debidamente informado
    No se trata solo de las cifras oficiales, sino de los hechos, mejor dicho, no todas las realidades sociales están siendo medidas, no hay un indicador para todo, sino que hay que escuchar a la ciudadanía.
    Hay que hacer reuniones para escuchar a la gente, recorrer las calles para conversar, pararse en una esquina o subirse al transporte público para observar lo que sucede en la ciudad.
    No todo está en las redes sociales, que como ya se sabe, no determinan el resultado de una elección. Por ejemplo, se estima que, para Colombia, con 48 millones de personas, la penetración de Facebook es de 31 millones de usuarios; y a eso hay que agregar que, contrario a lo que se cree, la gente no publica toda su vida en las redes sociales.
    No se trata solo de escuchar, sino de entender lo que sucede y lo que quiere la gente de los líderes políticos, porque finalmente a todos nos gusta que nos entiendan, y cuando uno entiende a alguien, ese es el primer paso para generar credibilidad.
  3. Tener un discurso claro y entendible
    Creo que todos conocemos cómo funciona esto: Exponemos el problema de tal manera que genere indignación, presentamos la solución de tal forma que genere esperanza, y explicamos por qué somos nosotros los que podemos liderar esa solución de tal forma que
    se genere confianza en notros.
    No obstante, lo importante es ser repetitivo sin ser monótono, sin sonar vacío, sin ser irrelevante. Lo que decimos, aunque ya la hayamos dicho, siempre debe ser importante.
    Aunque las personas ya hayan escuchado nuestro discurso, tienen que sentir algo cada vez que lo escuchan.
    No significa usar siempre las mismas palabras en el mismo orden, sino de tener un contenido y una solución para ofrecerle a quienes nos oyen. No significa abandonar las nuevas ideas, sino que lo nuevo robustece nuestro discurso en vez de fragmentarlo. Significa incluso que, si cambiamos de opinión, somos capaces de explicar el cambio de manera convincente.
  4. Llevar a cabo acciones que den resultados
    Si hay algo que haga sostenible un proyecto político, son los resultados. La gente quiere a los políticos que demuestran con su trabajo que vale la pena votar por ellos, y eso implica rendir cuentas, porque a nadie le gustan los políticos que se acuerdan de la gente solo en época de elecciones.
    Si promete un hospital, ¡sáquelo adelante, y sáquelo adelante con todas las de la Ley! Los resultados deben ser verificables e impactar positivamente en la calidad de vida de la población. No hay más que decir al respecto porque los resultados son o no son, y eso es lo que ven las personas en los barrios y en las calles cuando evalúan los resultados de un político.

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